Después de terminar el mes de mayo, tal y como lo hemos hecho cada año, escribimos nuestros deseos a María Auxiliadora. Este año hemos pedido mucha salud para todos nuestros seres queridos y que Nuestra Virgen ayude a tod@s l@s profesionales que están haciendo lo posible para eliminar a este virus que asola el mundo.

También hemos pedido por aquellos que están solos, que no cuentan con los medios para seguir adelante, por las personas mayores y por los que sufren las consecuencias de esta crisis.

Por otro lado, no todo han sido peticiones, si no hemos mostrado nuestra gratitud a María por protegernos y resguardarnos bajo su manto.

Una vez hechas nuestras cartas, las hemos quemado para que el humo suba y lleve nuestros mensajes al cielo.